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Los vicios de la profesión del abogado

A ningún abogado le gusta que lo llamen “cuervo”. Mucho menos a quienes se esfuerzan por ejercer la profesión de manera íntegra, acorde a buenos valores. Sin embargo, hay acciones que algunos llevan a cabo, traspasando todo límite ético o de lealtad hacia otros colegas, que terminan por manchar la profesión.

¿Cuáles son estos vicios de la profesión? Estudio Chittó, estudio jurídico en Córdoba, te los cuenta en esta nota.

El sabelotodo
No faltan los abogaos que no escucha, los todólogos, los que creen tener la razón. Este tipo de profesional necio no reconoce que las relaciones humanas son complejas y diversas y por lo tanto, el conflicto tiene muchas facetas que pueden resolverse de distintas formas.

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“Outlet” de abogados
Son aquellos profesionales que cobran sus honorarios increíblemente baratos, mucho más debajo de lo que determina el Colegio, con tal de tener muchos casos, numerosos clientes y ser famosos. Esto no sólo perjudica a los colegas que en vano son acusados de “careros”, sino que además, termina por convertirse en un arma de doble filo: manejar un caso requiere de astucia, estrategia y preparación. Aquel que tenga un abanico amplio de clientes terminará por hacer un trabajo mediocre ante la falta de tiempo y compromiso.

El criticón
Este tipo de abogado es aquel que critica las decisiones que tomó su colega con su actual cliente. Lo despellejan, dicen que cometió barbaridades y lo dejan mal parado. En ocasiones, es posible que haya sucedido, pero en la mayoría de los casos, se trata de que el colega tiene un criterio diferente y enfocó el problema de otro modo. Esto no lo hace mejor ni peor, y mucho menos tan criticable, sino que lo hace diferente.

Robarse un cliente
En relación con el punto anterior, hay abogados que hablan mal de sus colegas a sus clientes para que generar desconfianza en éstos y así lograr que se decidan a cambiar de abogado. Esto es completamente desleal y habla de alguien que no tiene escrúpulos.

Digame Doctor
Algunos abogados tienen una sensibilidad especial por presentarse y ser llamados por todos los títulos y certificados que adquirió. A cualquier persona le enorgullece que reconozcan su sacrificio y el logro de haber alcanzado una profesión, pero ello no implica que los colegas o clientes deban tratarnos como si fuéramos seres divinos. “Sacar a relucir la chapa”, como se dice comúnmente, no es más que una demostración de inseguridad y soberbia.

Aprovecharse de la ignorancia
Por último, muchas veces llegan a los estudios jurídicos, clientes que están desesperados por un conflicto que estiman imposible de resolver. Esto, sumado a la ignorancia, se convierte en una carta que aprovecha el abogado para cobrar honorarios desmesurados, apelando a la explicación de complejidad del caso. En ocasiones, esto no es más que una excusa de algunos para pagarse las próximas vacaciones.

La justicia es el anhelo de todo abogado y para alcanzarla, se empieza por casa.

Etiquetas: abogado, asesoramiento juridico

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